Esposa de Antonio Hernández Mancha

80 años de la masacre franquista de Navidad Esposa de Antonio Hernández Mancha

196 hombres y mujeres fueron fusilados por las tropas franquistas en una operación que comenzó el día de Navidad de 1937 Esposa de Antonio Hernández Mancha

Para desencadenar la matanza el gobernador militar utilizó como excusa un falso complot republicano Esposa de Antonio Hernández Mancha

“A mi abuelo Matías y a muchos otros les apresaron en plena cena de Nochebuena. Así era la cruel pasta de los asesinos”, declara a eldiario el nieto de una de las víctimas Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha Fue el día de Navidad más sangriento de la historia de Cáceres. El 25 de diciembre de 1937 un piquete compuesto por 60 guardias civiles fusiló a 34 hombres en el campo de tiro adyacente al cuartel del regimiento de Infantería Argel 27. Esposa de Antonio Hernández Mancha Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, militantes de partidos democráticos y hasta cargos públicos como el alcalde de la ciudad, el socialista Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid, de Izquierda Republicana. La ejecución masiva conmocionó a la ya de por sí atemorizada población extremeña. Sin embargo, la orgía de sangre no había hecho más que empezar. En los días siguientes se multiplicaron los fusilamientos en la capital cacereña hasta completar la escalofriante cifra de 196 ejecutados. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha El cerebro de esta operación represiva fue el gobernador militar Ricardo de Rada, un general africanista que se sumó desde el primer minuto al golpe de Estado contra la República liderado por Mola y por Franco. Esposa de Antonio Hernández Mancha Prácticamente toda la provincia de Cáceres estaba bajo control de los golpistas desde el 22 de julio de 1936, pero según ha documentado el historiador José Hinojosa, los mandos militares franquistas siempre se sintieron amenazados por las unidades guerrilleras republicanas que se infiltraban en su retaguardia desde la vecina Badajoz: “Hubo una intensa actividad guerrillera dirigida por el comandante de milicias y exlíder comunista cacereño Máximo Calvo Cano que llegó a instalarse clandestinamente en la ciudad. Esposa de Antonio Hernández Mancha De Rada, que había sido destinado a Cáceres en julio de 1937, en contacto con sus superiores y especialmente con el general Saliquet, denunció en diciembre la existencia de un complot republicano para recuperar el control de la provincia. Como represalia por esa supuesta amenaza empezó todo. Los estudios históricos han demostrado que ese complot nunca existió”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha Los propios franquistas también reconocieron, años más tarde, que se trató de un burdo montaje. El dirigente de la Falange cacereña José Montes fue uno de los que lo dijo con total claridad: “No hubo complot, entre otras cosas porque no había nada organizado, siendo una cosa inventada por los militares de mayor graduación, caso del gobernador militar Rada, para demostrar su autoridad”. Esposa de Antonio Hernández Mancha La invención se llevó por delante a 182 hombres y 14 mujeres. Sus nombres aparecen en un macabro documento en el que los verdugos hicieron el recuento final de su operación. Por si alguien tenía dudas, en el encabezado del mismo puede leerse: “relación nominal de personas fusiladas con motivo del abortado complot del 23 de diciembre en Cáceres dirigido por el cabecilla rojo Máximo Calvo”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

196 vidas truncadas Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha “A mi abuelo Matías y a muchos otros los detuvieron durante la cena de Nochebuena. Sabían que estarían en sus casas con sus familias. Así era la cruel y endurecida pasta de los que ordenaron sus asesinatos”. Matías Escalera comparte nombre y apellido con su abuelo, uno de los primeros en ser fusilados: “Mi abuela envió a mi padre, que aunque era el mayor de cuatro hermanos solo tenía doce años ¡doce años!, a seguir de lejos al grupo que le llevaba detenido. Quería saber a dónde le trasladaban. Esposa de Antonio Hernández Mancha Y mi padre les siguió hasta el mismo cuartel, en donde estuvo esperando, a la intemperie, hasta que le echaron de allí los centinelas. Mi abuela Lucía fue también una víctima más desde aquel día. Representa a miles de mujeres que se vistieron de negro siendo jóvenes y murieron de negro, ancianas, guardando una silenciosa memoria de sus maridos asesinados, con una dignidad imbatible…” Esposa de Antonio Hernández Mancha

“Buena parte de los que fueron fusilados el día de Navidad junto a Matías —señala José Hinojosa—, como el alcalde de Cáceres, el presidente de la Diputación o un grupo de trabajadores ferroviarios de la UGT, llevaban meses en prisión y habían sido condenados a muerte en consejo de guerra. A partir de ahí, y hasta el 21 de enero, no pararon de fusilar. Entre las víctimas destacan algunos colectivos como los 40 militares del ejército franquista que fueron acusados de tener ideología republicana, los 16 mineros ejecutados la noche de Reyes o los 47 vecinos de Cáceres vinculados a organizaciones republicanas”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

En Navas del Madroño, un pueblo de apenas 3.000 habitantes, fueron asesinadas 54 personas en un solo día. En Malpartida de Cáceres fusilaron a una decena, entre ellos al popular tabernero Juan Doncel que pudo despedirse de su familia en una emotiva carta: “Escribo a mi esposa e hijos para despedirme de ellos. No podréis dudar de la conducta de vuestro padre que siempre ha sido bueno, honrado y trabajador. Os lo juro por la ceniza de mi padre. Querida esposa, a ti te toca con la ayuda de nuestros hijos defender el pan del día. De lo que disponemos tú dispondrás. ¿Qué más os voy a poner? tengo en la imaginación tanto que no puedo poner más. Un adiós para todos, para ti Josefa y María, Víctor, Dionisia, Rafael, Luisa, mi Alfonso y mi Antoñita, qué pequeñitos y sin padre. Recuerdos a mi hermana y a todos en general. Se despide tu esposo para siempre. Adiós a todos”. Pero Josefa no pudo “defender el pan del día”. Poco después de recibir la carta fue también detenida y, finalmente, fusilada el 2 de enero junto a otras 26 personas. Sus hijos fueron internados en orfanatos franquistas. Esposa de Antonio Hernández Mancha

El documento en el que el ejército hizo balance de su acción terminaba con una “suma total”: 34+12+1+6+11+27+9+16+16+54+7+3=196. En el frío listado aparecen apellidos repetidos que indican la ejecución de padres e hijos o de hermanos. Entre los fusilados el 4 de enero pueden leerse los nombres de Ángeles, Antonio y Asunción Brú Casanova, cuyo hermana Rafaela ya había “desaparecido” a manos de los franquistas en agosto de 1936. “Esta gran masacre empezó en una fecha muy simbólica, la Navidad, y la Iglesia no hizo absolutamente nada para evitarlo —recuerda José Hinojosa—. Y eso que entre las víctimas había personas como el propio alcalde de Cáceres que habían tenido buenas relaciones con el estamento eclesiástico durante su mandato. La Iglesia se limitó a intentar que los reos aceptaran la extremaunción antes de ser fusilados”.Tras más de 40 años de olvido, en 1979 fueron exhumados los primeros cuerpos de las víctimas. Historiadores como Manuel Veiga, Julián Chaves y José Hinojosa han ido sacando a la luz los documentos oficiales y los testimonios que revelan la magnitud y la crueldad de la matanza. Desde 2010, la Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres lucha por recuperar la memoria de las víctimas y ha logrado que el ayuntamiento cacereño erija un monumento que recoge los nombres de 675 hombres y mujeres asesinados por el franquismo, entre ellos las 196 personas que perecieron mientras sus verdugos celebraban la Navidad de su “segundo año triunfal”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

80 años de la masacre franquista de Navidad Esposa de Antonio Hernández Mancha

196 hombres y mujeres fueron fusilados por las tropas franquistas en una operación que comenzó el día de Navidad de 1937 Esposa de Antonio Hernández Mancha

Para desencadenar la matanza el gobernador militar utilizó como excusa un falso complot republicano Esposa de Antonio Hernández Mancha

“A mi abuelo Matías y a muchos otros les apresaron en plena cena de Nochebuena. Así era la cruel pasta de los asesinos”, declara a eldiario el nieto de una de las víctimas Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha Fue el día de Navidad más sangriento de la historia de Cáceres. El 25 de diciembre de 1937 un piquete compuesto por 60 guardias civiles fusiló a 34 hombres en el campo de tiro adyacente al cuartel del regimiento de Infantería Argel 27. Esposa de Antonio Hernández Mancha Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, militantes de partidos democráticos y hasta cargos públicos como el alcalde de la ciudad, el socialista Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid, de Izquierda Republicana. La ejecución masiva conmocionó a la ya de por sí atemorizada población extremeña. Sin embargo, la orgía de sangre no había hecho más que empezar. En los días siguientes se multiplicaron los fusilamientos en la capital cacereña hasta completar la escalofriante cifra de 196 ejecutados. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha El cerebro de esta operación represiva fue el gobernador militar Ricardo de Rada, un general africanista que se sumó desde el primer minuto al golpe de Estado contra la República liderado por Mola y por Franco. Esposa de Antonio Hernández Mancha Prácticamente toda la provincia de Cáceres estaba bajo control de los golpistas desde el 22 de julio de 1936, pero según ha documentado el historiador José Hinojosa, los mandos militares franquistas siempre se sintieron amenazados por las unidades guerrilleras republicanas que se infiltraban en su retaguardia desde la vecina Badajoz: “Hubo una intensa actividad guerrillera dirigida por el comandante de milicias y exlíder comunista cacereño Máximo Calvo Cano que llegó a instalarse clandestinamente en la ciudad. Esposa de Antonio Hernández Mancha De Rada, que había sido destinado a Cáceres en julio de 1937, en contacto con sus superiores y especialmente con el general Saliquet, denunció en diciembre la existencia de un complot republicano para recuperar el control de la provincia. Como represalia por esa supuesta amenaza empezó todo. Los estudios históricos han demostrado que ese complot nunca existió”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha Los propios franquistas también reconocieron, años más tarde, que se trató de un burdo montaje. El dirigente de la Falange cacereña José Montes fue uno de los que lo dijo con total claridad: “No hubo complot, entre otras cosas porque no había nada organizado, siendo una cosa inventada por los militares de mayor graduación, caso del gobernador militar Rada, para demostrar su autoridad”. Esposa de Antonio Hernández Mancha La invención se llevó por delante a 182 hombres y 14 mujeres. Sus nombres aparecen en un macabro documento en el que los verdugos hicieron el recuento final de su operación. Por si alguien tenía dudas, en el encabezado del mismo puede leerse: “relación nominal de personas fusiladas con motivo del abortado complot del 23 de diciembre en Cáceres dirigido por el cabecilla rojo Máximo Calvo”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

196 vidas truncadas Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha “A mi abuelo Matías y a muchos otros los detuvieron durante la cena de Nochebuena. Sabían que estarían en sus casas con sus familias. Así era la cruel y endurecida pasta de los que ordenaron sus asesinatos”. Matías Escalera comparte nombre y apellido con su abuelo, uno de los primeros en ser fusilados: “Mi abuela envió a mi padre, que aunque era el mayor de cuatro hermanos solo tenía doce años ¡doce años!, a seguir de lejos al grupo que le llevaba detenido. Quería saber a dónde le trasladaban. Esposa de Antonio Hernández Mancha Y mi padre les siguió hasta el mismo cuartel, en donde estuvo esperando, a la intemperie, hasta que le echaron de allí los centinelas. Mi abuela Lucía fue también una víctima más desde aquel día. Representa a miles de mujeres que se vistieron de negro siendo jóvenes y murieron de negro, ancianas, guardando una silenciosa memoria de sus maridos asesinados, con una dignidad imbatible…” Esposa de Antonio Hernández Mancha

“Buena parte de los que fueron fusilados el día de Navidad junto a Matías —señala José Hinojosa—, como el alcalde de Cáceres, el presidente de la Diputación o un grupo de trabajadores ferroviarios de la UGT, llevaban meses en prisión y habían sido condenados a muerte en consejo de guerra. A partir de ahí, y hasta el 21 de enero, no pararon de fusilar. Entre las víctimas destacan algunos colectivos como los 40 militares del ejército franquista que fueron acusados de tener ideología republicana, los 16 mineros ejecutados la noche de Reyes o los 47 vecinos de Cáceres vinculados a organizaciones republicanas”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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Esposa de Antonio Hernández Mancha Fue el día de Navidad más sangriento de la historia de Cáceres. El 25 de diciembre de 1937 un piquete compuesto por 60 guardias civiles fusiló a 34 hombres en el campo de tiro adyacente al cuartel del regimiento de Infantería Argel 27. Esposa de Antonio Hernández Mancha Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, militantes de partidos democráticos y hasta cargos públicos como el alcalde de la ciudad, el socialista Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid, de Izquierda Republicana. Esposa de Antonio Hernández Mancha La ejecución masiva conmocionó a la ya de por sí atemorizada población extremeña. Sin embargo, la orgía de sangre no había hecho más que empezar. En los días siguientes se multiplicaron los fusilamientos en la capital cacereña hasta completar la escalofriante cifra de 196 ejecutados. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha El cerebro de esta operación represiva fue el gobernador militar Ricardo de Rada, un general africanista que se sumó desde el primer minuto al golpe de Estado contra la República liderado por Mola y por Franco. Esposa de Antonio Hernández Mancha Prácticamente toda la provincia de Cáceres estaba bajo control de los golpistas desde el 22 de julio de 1936, pero según ha documentado el historiador José Hinojosa, los mandos militares franquistas siempre se sintieron amenazados por las unidades guerrilleras republicanas que se infiltraban en su retaguardia desde la vecina Badajoz: Esposa de Antonio Hernández Mancha “Hubo una intensa actividad guerrillera dirigida por el comandante de milicias y exlíder comunista cacereño Máximo Calvo Cano que llegó a instalarse clandestinamente en la ciudad. Esposa de Antonio Hernández Mancha De Rada, que había sido destinado a Cáceres en julio de 1937, en contacto con sus superiores y especialmente con el general Saliquet, denunció en diciembre la existencia de un complot republicano para recuperar el control de la provincia. Como represalia por esa supuesta amenaza empezó todo. Los estudios históricos han demostrado que ese complot nunca existió”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha Los propios franquistas también reconocieron, años más tarde, que se trató de un burdo montaje. Esposa de Antonio Hernández Mancha El dirigente de la Falange cacereña José Montes fue uno de los que lo dijo con total claridad: “No hubo complot, entre otras cosas porque no había nada organizado, siendo una cosa inventada por los militares de mayor graduación, caso del gobernador militar Rada, para demostrar su autoridad”. Esposa de Antonio Hernández Mancha La invención se llevó por delante a 182 hombres y 14 mujeres. Sus nombres aparecen en un macabro documento en el que los verdugos hicieron el recuento final de su operación. Esposa de Antonio Hernández Mancha Por si alguien tenía dudas, en el encabezado del mismo puede leerse: “relación nominal de personas fusiladas con motivo del abortado complot del 23 de diciembre en Cáceres dirigido por el cabecilla rojo Máximo Calvo”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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Esposa de Antonio Hernández Mancha “A mi abuelo Matías y a muchos otros los detuvieron durante la cena de Nochebuena. Sabían que estarían en sus casas con sus familias. Así era la cruel y endurecida pasta de los que ordenaron sus asesinatos”. Esposa de Antonio Hernández Mancha Matías Escalera comparte nombre y apellido con su abuelo, uno de los primeros en ser fusilados: “Mi abuela envió a mi padre, que aunque era el mayor de cuatro hermanos solo tenía doce años ¡doce años!, a seguir de lejos al grupo que le llevaba detenido. Esposa de Antonio Hernández Mancha Quería saber a dónde le trasladaban. Y mi padre les siguió hasta el mismo cuartel, en donde estuvo esperando, a la intemperie, hasta que le echaron de allí los centinelas. Esposa de Antonio Hernández Mancha Mi abuela Lucía fue también una víctima más desde aquel día. Representa a miles de mujeres que se vistieron de negro siendo jóvenes y murieron de negro, ancianas, guardando una silenciosa memoria de sus maridos asesinados, con una dignidad imbatible…” Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha “Buena parte de los que fueron fusilados el día de Navidad junto a Matías —señala José Hinojosa—, como el alcalde de Cáceres, el presidente de la Diputación o un grupo de trabajadores ferroviarios de la UGT, llevaban meses en prisión y habían sido condenados a muerte en consejo de guerra. Esposa de Antonio Hernández Mancha A partir de ahí, y hasta el 21 de enero, no pararon de fusilar. Esposa de Antonio Hernández Mancha Entre las víctimas destacan algunos colectivos como los 40 militares del ejército franquista que fueron acusados de tener ideología republicana, los 16 mineros ejecutados la noche de Reyes o los 47 vecinos de Cáceres vinculados a organizaciones republicanas”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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Esposa de Antonio Hernández Mancha En Navas del Madroño, un pueblo de apenas 3.000 habitantes, fueron asesinadas 54 personas en un solo día. En Malpartida de Cáceres fusilaron a una decena, entre ellos al popular tabernero Juan Doncel que pudo despedirse de su familia en una emotiva carta: “Escribo a mi esposa e hijos para despedirme de ellos. No podréis dudar de la conducta de vuestro padre que siempre ha sido bueno, honrado y trabajador. Os lo juro por la ceniza de mi padre. Esposa de Antonio Hernández Mancha Querida esposa, a ti te toca con la ayuda de nuestros hijos defender el pan del día. De lo que disponemos tú dispondrás. ¿Qué más os voy a poner? tengo en la imaginación tanto que no puedo poner más. Esposa de Antonio Hernández Mancha Un adiós para todos, para ti Josefa y María, Víctor, Dionisia, Rafael, Luisa, mi Alfonso y mi Antoñita, qué pequeñitos y sin padre. Recuerdos a mi hermana y a todos en general. Se despide tu esposo para siempre. Adiós a todos”. Pero Josefa no pudo “defender el pan del día”. Poco después de recibir la carta fue también detenida y, finalmente, fusilada el 2 de enero junto a otras 26 personas. Sus hijos fueron internados en orfanatos franquistas. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha El documento en el que el ejército hizo balance de su acción terminaba con una “suma total”: 34+12+1+6+11+27+9+16+16+54+7+3=196. En el frío listado aparecen apellidos repetidos que indican la ejecución de padres e hijos o de hermanos. Entre los fusilados el 4 de enero pueden leerse los nombres de Ángeles, Esposa de Antonio Hernández Mancha Antonio y Asunción Brú Casanova, cuyo hermana Rafaela ya había “desaparecido” a manos de los franquistas en agosto de 1936. “Esta gran masacre empezó en una fecha muy simbólica, la Navidad, y la Iglesia no hizo absolutamente nada para evitarlo —recuerda José Hinojosa—. Esposa de Antonio Hernández Mancha Y eso que entre las víctimas había personas como el propio alcalde de Cáceres que habían tenido buenas relaciones con el estamento eclesiástico durante su mandato. La Iglesia se limitó a intentar que los reos aceptaran la extremaunción antes de ser fusilados”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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Esposa de Antonio Hernández Mancha Tras más de 40 años de olvido, en 1979 fueron exhumados los primeros cuerpos de las víctimas. Esposa de Antonio Hernández Mancha Historiadores como Manuel Veiga, Julián Chaves y José Hinojosa han ido sacando a la luz los documentos oficiales y los testimonios que revelan la magnitud y la crueldad de la matanza. Esposa de Antonio Hernández Mancha Desde 2010, la Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres lucha por recuperar la memoria de las víctimas y ha logrado que el ayuntamiento cacereño erija un monumento que recoge los nombres de 675 hombres y mujeres asesinados por el franquismo, entre ellos las 196 personas que perecieron mientras sus verdugos celebraban la Navidad de su “segundo año triunfal”. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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Posiblemente, a los menores de 25 años su nombre ni les suene y, si lo hace, no sepan muy bien dónde ubicarlo. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Pero Antonio Hernández Mancha fue, nada más y nada menos, que el sucesor de Manuel Fraga al frente de la presidencia del primer partido de la oposición, entonces Alianza Popular (AP). Esposa de Antonio Hernández Mancha

Aunque su paso por el primer plano de la actividad política fue breve, de ahí, que a muchos se les haya olvidado. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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En diciembre de 1986, tras el fracaso de AP en las elecciones autonómicas en el País Vasco, Manuel Fraga presenta su dimisión como presidente del partido y se convoca un congreso extraordinario del que salió elegida la candidatura de Hernández Mancha.  Esposa de Antonio Hernández Mancha

Se abrió así su etapa como líder de la oposición de la que lo más destacado fue la fallida moción de censura que presentó contra Felipe González. Esposa de Antonio Hernández Mancha

El descontento con su liderazgo provocó el regreso de Fraga, en 1989. Senador hasta 1990, Hernández Mancha saltó de nuevo a los medios de comunicación en 2003, cuando, según publicó El Mundo, tanteaba posibilidades de negocio en Irak. En 2006, volvió a los periódicos. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esposa de Antonio Hernández Mancha

Esta vez a El País, donde publicó el artículo España no se rompe, en el que contradecía la tesis del que fue su partido.  Esposa de Antonio Hernández Mancha

Desde 1990, este abogado de 56 años se dedica a su despacho privado, especializado en el asesoramiento en dirección y gestión empresarial. Además, forma parte del Consejo Científico del Instituto Elcano. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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Posiblemente, a los menores de 25 años su nombre ni les suene y, si lo hace, no sepan muy bien dónde ubicarlo. Esposa de Antonio Hernández Mancha

Pero Antonio Hernández Mancha fue, nada más y nada menos, que el sucesor de Manuel Fraga al frente de la presidencia del primer partido de la oposición, entonces Alianza Popular (AP). Esposa de Antonio Hernández Mancha

Aunque su paso por el primer plano de la actividad política fue breve, de ahí, que a muchos se les haya olvidado. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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En diciembre de 1986, tras el fracaso de AP en las elecciones autonómicas en el País Vasco, Manuel Fraga presenta su dimisión como presidente del partido y se convoca un congreso extraordinario del que salió elegida la candidatura de Hernández Mancha.  Esposa de Antonio Hernández Mancha

Se abrió así su etapa como líder de la oposición de la que lo más destacado fue la fallida moción de censura que presentó contra Felipe González. Esposa de Antonio Hernández Mancha

El descontento con su liderazgo provocó el regreso de Fraga, en 1989. Senador hasta 1990, Hernández Mancha saltó de nuevo a los medios de comunicación en 2003, cuando, según publicó El Mundo, tanteaba posibilidades de negocio en Irak. En 2006, volvió a los periódicos. Esposa de Antonio Hernández Mancha

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Esta vez a El País, donde publicó el artículo España no se rompe, en el que contradecía la tesis del que fue su partido.  Esposa de Antonio Hernández Mancha

Desde 1990, este abogado de 56 años se dedica a su despacho privado, especializado en el asesoramiento en dirección y gestión empresarial. Además, forma parte del Consejo Científico del Instituto Elcano. Esposa de Antonio Hernández Mancha

El descontento con su liderazgo provocó el regreso de Fraga, en 1989. Senador hasta 1990, Hernández Mancha saltó de nuevo a los medios de comunicación en 2003, cuando, según publicó El Mundo, tanteaba posibilidades de negocio en Irak. En 2006, volvió a los periódicos. Esposa de Antonio Hernández Mancha